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jueves, 6 de junio de 2013

ESTE JUEVES... UNA LEYENDA URBANA







Son estupideces que la gente repite y siempre hay un 

crédulo que afirma que sucedió. Hay tantas leyendas 

urbanas como miedos en los hombres.

Hablar de estas cosas me ha recordado el cuento de 

Borges, ese de los dos escritores…


Desde pequeña he oído contar esa historia, primero a mi abuela, luego a mi madre… ahora soy yo la que se la cuento a mis hijos. Sé que es una leyenda urbana o por lo menos eso creo… ha habido casos, todos los conocemos, en los que se ha cumplido la maldición, pero es más fácil y sencillo llamarlo casualidad.

Aquella madrugada volví a escuchar a aquel maldito perro 

aullando, ya eran tres las noches en que me despertaba 

sobresaltada su ladrido lastimero, como el de un lobo 

pidiendo explicaciones a la luna llena… cuando salía el sol  y 

empezaba la jornada y la rutina de todos los días intentaba 

apartar ese sentimiento sobrecogedor de mi cabeza y de 

mi corazón, pero no me resultaba fácil lograrlo: “Un perro 

aullando por la noche nos avisa de una muerte cercana e 

inminente” – decía mi madre- y esa frase se me había 

grabado a fuego.

Esta noche escribiré un relato sobre este tema... sí,  
también soy escritora y ahora mismo estoy inmersa en mi primer proyecto literario.

Salí temprano de casa, tenía que hacer algunas gestiones 

antes de ir al colegio, seguro que los chicos esperaban 

impacientes mi llegada… pero no hice nada de lo que tenía 

programado en mi agenda para aquel jueves: la inercia 

guiaba mis pasos sin que yo pudiera intervenir en su 

decisión y una sentencia a modo de mantra retumbaba en 

mi mente: “Tengo que acabar con él”.

Hacía frío y la fina lluvia que caía empapaba mi camiseta 

calándome hasta los huesos, pero no pude evitar dirigirme 

al parque: necesito ir al baño de nuevo, no sé qué me pasa 

hoy – pensé en voz alta.  Él me estaba esperando junto al 

estanque de los patos, sentado en un banco leía en su 

Tablet, quizá mi Orbis verbum- aventuré - tenía la típica 

pose de escritor uruguayo aficionado al diseño gráfico. 

Sonrió al verme llegar, la misma sonrisa que lo acompañará 

para siempre y que no tuvo tiempo de cambiar cuando me 

vio sacar el cuchillo...


Y ahora juever@s, con vuestro permiso, me despido… 

hay una clase esperándome y… no quiero llegar tarde.




No dejéis de visitar Letra Digital Uruguay y el oscuro blog 

de nuestra fantasgótica anfitriona Judith donde 

encontraréis muchas más leyendas urbanas...