MANÍAS, SUPERSTICIONES, AMULETOS Y OTRAS
“RAREZAS” VARIAS
Todos tenemos manías;
unos más que otros, eso sí, y yo la primera, por muy hechicera mental que sea:
no puedo ver las toallas mal colocadas, me supera, tienen que estar
perfectamente estiradas en el toallero… y luego está lo del coche: aunque
aparque bien a la primera, que como mujer es lo que hago siempre, tengo que maniobrar
y colocarlo mejor, no puedo evitarlo. Son solo manías, sin más, pero lo de mi
nuevo paciente iba más allá.
- Mire, usted padece lo que se conoce como T.O.C ,
trastorno obsesivo compulsivo, eso explica por qué tiene que comprobar que la
casa está bien cerrada, el grifo no gotea, la vitro está apagada, que lleva
todas las cosas en su cartera o dar mil y una vueltas al coche para cerciorarse
de que no se abre ninguna puerta, aunque conoce perfectamente el funcionamiento
del cierre centralizado, y eso una y otra vez hasta que alguien le asegura que
todo está correcto y puede seguir su camino, lavándose antes las manos varias
veces, claro está.
Lo que
tiene que pensar es que hay más gente como usted, que no es el único al que le
ocurre, procurar no ser tan exigente consigo mismo, controlar los nervios y
plantarle cara a la situación.
- Pero si lo afronto y hablo de ello temo que se rían
de mí.
- Bueno, si considera que su actitud es anormal,
plantéeselo como una enfermedad: “Estoy enfermo y no debo hacerle caso a mi
interior”, eso le tranquilizará.
- ¿Y de verdad estoy enfermo?
- Solo si eso le ayuda a huir del miedo y a
relativizar el problema en su cabeza para intentar suprimirlo.
- Todo eso está muy bien, doctora, pero es que el
trastorno ese que dice que tengo es muy peligroso en mi trabajo: ¿sabe usted la
de veces que tengo que volver a la escena del crimen para comprobar que los he
matado bien?
Con todo mi cariño y comprensión para
los enfermos con T.O.C, problema que me toca de cerca.
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