Semana 2 de 53, como siempre con Palabras de Sindel
En esta ocasión no se trata de buscar la inspiración en una palabra sino en una imagen...
Y aquí os dejo lo que ha salido de mi cabecita loca.
Ha llegado el
momento. El reloj de mi bisabuelo comienza su cuenta atrás desgranando minutos
y latidos a mi corazón y a mi vida. Así lo he decidido y así debe ser.
Ante mí una hoja
en blanco en la que no sé muy bien qué escribir. Pensé que era necesario dejar
una nota antes del fin, pero el maldito bloqueo del escritor se ha apoderado
una vez más de mí. Me ocurría con mucha frecuencia antes de que me ofrecieran
aquel extraño pacto y aceptara.
Desde entonces me
convertí, como por arte de magia, en un escritor de fama mundial, mis libros
llegaban a best sellers a los pocos días de su publicación, tenía todo lo que
siempre había deseado.
Hace muchos años
de aquello, casi lo había olvidado. Confiaba en que nunca llegaría este momento,
pero ha comenzado y no hay vuelta atrás, ya ha muerto demasiada gente.
La otra cara de la
moneda, la contrapartida que sabía que podía ocurrir algún día, a la que me
comprometí firmando ese documento con aquel misterioso hombre que apareció en
mi casa de improviso adentrándose en mi mente y mi voluntad, cegando mi juicio,
o quizá no… había dado comienzo y yo desconocía la forma de frenarla.
El trato era
simple: a cambio de mi éxito y mi prestigio, las historias que escribiera
podrían hacerse realidad y mis personajes cobrar vida cuando “él” así lo
decidiera.
Tomo la pluma y
escribo. Tengo que quitarme la vida, no puedo vivir con este peso sobre mi
conciencia, pero antes debo avisaros del final de mi último manuscrito…
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