chispeante
tintinar
burbujas
lábil
vos
oleaje
tirillas
zalamero
ajonjolí
malote
torrente
beso
Y aquí el resultado...
-
Vos sí que
sos un tirillas y un zalamero - me despedí de él tirándole un beso.
Era el típico
malote de película pero me gustaba demasiado; mi madre me lo había advertido en
muchas ocasiones: tu corazón es lábil y parece que tienes un sexto sentido, una
habilidad especial cuya única función es detectar chicos poco convenientes, en cuanto se te acerca uno empieza a tintinar
la campanilla de “atención, alerta … chico guapo y peligroso a las dos en
punto” ; y había vuelto a ocurrir, mi corazón parecía un chispeante refresco de
burbujas cada vez que me miraba y mi torrente sanguíneo alcanzaba una velocidad
de vértigo, estar con él era como bajar a toda velocidad por una montaña rusa,
como navegar en una tarde de fuerte
oleaje… y un día sin verle era como un
pan de hamburguesa sin ajonjolí.
Aquellas
palabras fueron las últimas que nos dijimos. No volví a saber de él. Según me
han contado ahora sale con una rubia explosiva y despampanante… lloré durante
días, pero ayer cuando regresaba a casa cansada y distraída tropecé con un
chico, me agarró fuerte por la cintura evitando que besara el suelo y… o Papá
Noel viene en mayo o mi campanilla de emergencia tintineaba de nuevo
Más corazones contentos en casa de la sonriente San
