Aquí os dejo mi micro.
Mis amigos me llamaban Moha. Iba a cumplir 12 años
en agosto. Creo que mi madre se equivocaba o me engañó. No estoy en el paraíso,
bueno, realmente no estoy en ningún lado; no siento nada; ni
felicidad, ni amor, ni dolor, ni pena… solo un vacío enorme, un agujero negro
descomunal como el que quedó en mi cuerpo cuando detonaron aquel cinturón de
explosivos que mi padre colocó bajo mi ropa justo antes de que subiera al
autobús del colegio.
Más sobre el tema en el mejor lugar de encuentro

