Bienvenidos a puntosuspensivos..., mi rincón en la web para expresar y compartir historias, ideas, sentimientos y locuras.
martes, 16 de enero de 2024
HOLA Y FELIZ AÑO
martes, 3 de enero de 2023
DÍAS DE LLUVIA
Pensé
que un tendedero eléctrico resolvería todos mis problemas, ¡qué ilusa! Focalicé
mis penas, mis traumas y mis lágrimas en un salón repleto de ropa mojada los
días de lluvia, en sudaderas de algodón empapadas colgando del respaldo de una
silla o en bragas colgadas con desgana en un radiador… Pero no, un tendedero
eléctrico no ha puesto fin a ninguna de mis ansiedades, mis dramas ni mis
ausencias, es más, ni siquiera ha resuelto el asunto de la ropa húmeda.
No
sería justo cargar con mis miserias y mis neurosis a un pobre tendedero, aunque
sea con cable. Esto va de frustraciones y expectativas y yo, sin duda, sobrevaloré
el tendedero o infravaloré mis problemas.
martes, 27 de diciembre de 2022
Para ti, papá, píntalo todo 💔
Para
ti, papá, píntalo todo.
Una lágrima de plomo
horadándonos el estante y la vida,
un batallón
inmutable esperando un «rompan filas» que
nunca escucharán
porque tu reino ya
no es de este mundo,
porque ahora vuelas
muy alto,
porque ahora
coleccionas estrellas y rabos de nube,
de esos que se
llevan la tristeza y te secan las lágrimas (envíanos alguno, papá).
Dejas paisajes
huérfanos en blanco y negro y colores sin dueño,
ahora que las escenas
comenzaban a vibrar en tus dibujos,
¿puede la muerte ser
más inoportuna?
Resuena en casa el
eco de tus palabras, de tu risa, de tus miles de historias,
de tus chistes
absurdos
disipando un espacio
demasiado lleno de vacío.
Se agolpan los
recuerdos en mi cabeza, quiero amarrarlos todos,
que no se me escape
ninguno;
me da miedo
olvidarlos, me da miedo olvidarte, me aterra…
Aceptar y adaptarse
a lo que nos depare la vida, decías,
pero la vida sigue
sin ti y no quiero.
Disfrutar de las
pequeñas cosas, decías, porque otra cosa no existe,
porque eso es la
felicidad: disfrutar del camino.
Pero el camino es
más escabroso y más escarpado sin ti,
las días más oscuros
y más largos sin ti,
mi mundo más triste
y más aburrido sin ti.
Adelante con los faroles,
decías, siempre adelante,
que casi todo tiene
solución, casi todo, casi…
Sé que debo
reiniciar, recuperar la cobertura,
comenzar una nueva etapa
en la que tú no estarás,
sé que todo volverá
a ser, pero nada igual,
sé que nos veremos
en el autobús de madrugada,
pero también sé que
no es el mejor momento para engañar al corazón,
sé que la nube negra
descarga ausencia y dolor
y sé que tampoco esta noche escucharé tu voz.
Te quiero, papá... Siempre juntos
sábado, 5 de febrero de 2022
A veces la luna se viste de cuero y encaje...
sábado, 22 de enero de 2022
De lectores y coberturas
Nuestros fantasmas, nuestros demonios, nuestros miedos... nos hablan. A veces nos susurran, otras nos cantan, pero otras nos piden a gritos que contemos su historia, nuestra historia. Yo lo he hecho, he puesto voz a mis fantasmas y he vomitado un no-poemario lleno de verdad y ¿por qué no decirlo? de belleza.
Este no-poemario se llama Sin cobertura, y desde el pasado sábado 15 de enero ya no me
pertenece solo a mí.
Apenas una hora antes de la presentación alguien me
preguntaba por wasap de qué trataba mi libro. No contesté, es más, una semana
después no he contestado aún a ese mensaje y no lo voy a hacer, pero me hizo
gracia, quizá digo gracia cuando lo que quiero decir es indignación y tristeza.
Unos minutos antes de intentar explicar en público cómo me había sentido en los
últimos años después de que me diagnosticaran una enfermedad crónica con
afectación neurológica y cómo volqué esos sentimientos en un papel, pretendían
que lo resumiera en un wasap. Puede que mi libro trate de temas demasiado profundos, demasiado íntimos,
demasiado míos. Puede que si no me resulta fácil contestar en un wasap de qué
trata mi libro el interés del lector decaiga, no merece la pena leer algo que
requiere de tanta explicación, algo que no soy capaz de resumir en un breve
audio, porque supongo que de leer un mensaje escrito ni hablamos. Puede que ese
sea el verdadero problema: el no-lector.
No sé, igual son paranoias mías. Solo estoy pensando en voz
alta y compartiendo una anécdota que, en el momento, me hizo sonreír pero a la
que no he dejado de dar vueltas durante toda la semana. O igual no son paranoias y la palabra adecuada es frustración.
Pese a todo, Sin
cobertura no es un libro triste, es un libro de verdades, de versos de
colores y de asumir que raro rima con humano.
Ya sabéis, si lo que queréis es que os cuente en un wasap de qué trata el libro lo más fácil es que no os conteste, pero si os apetece leerlo y darme vuestra opinión podéis conseguirlo en nuestra web:
https://descentrados.es/producto/sin-cobertura/
domingo, 22 de marzo de 2020
#yomequedoencasayescribocosas
#todosaldrábien
#estevirusloparamosunidos
domingo, 1 de marzo de 2020
Sombras
domingo, 26 de enero de 2020
Domingo de recuerdos e incógnitas
sábado, 2 de noviembre de 2019
Este jueves, un relato
Así que sin más preámbulos...
Este jueves... nos vamos de entierro.
viernes, 30 de agosto de 2019
Viernes de espíritus mundanos
domingo, 11 de agosto de 2019
Cierre de convocatoria
Quiero daros las gracias a todos por vuestro apoyo y vuestra presencia, en especial, a los compañeros que ya no son tan habituales en estas convocatorias blogueras y que han hecho el esfuerzo para acompañarme esta semana en mi vuelta a los jueves.
Ha sido un placer coordinar esta semana, espero haberme acordado de todo y haberlo hecho bien, había perdido práctica, no creáis :)
La próxima semana nos espera Mar en su casa:
https://sitiodelabitacora.blogspot.com/
Yo prometo volver.
jueves, 8 de agosto de 2019
Este jueves un relato.
miércoles, 7 de agosto de 2019
Arrancamos...
Buenas noches.
A falta de poco menos de una hora para que comience el jueves en España damos la salida a la convocatoria juevera del 8 de agosto de 2019. Os voy dejando por aquí los enlaces de los diferentes blogs que me han hecho llegar ya su participación.
Comencemos con nuestros inicios:
domingo, 4 de agosto de 2019
Este jueves un relato.
Puntos suspensivos os da la bienvenida a una nueva convocatoria de Este jueves un relato.
Sí, soy juevera, lo reconozco. Lo soy desde hace casi ocho años y ha sido y es una experiencia muy enriquecedora, tanto desde el punto de vista literario como humano. Sé que muchos de los jueveros actuales no me conocéis ni yo os conozco a vosotros, también sé que muchos de los que conocí "en mis tiempos" ya no frecuentan, como tampoco lo hago yo, este mundillo virtual, pero la vida son etapas, puertas que se abren, que se cruzan, que se cierran y otras que solo se entornan. Eso es para mí los jueves, una puerta que se abrió, que se interpuso en mi camino en un momento en el que realmente lo necesitaba, gracias a mi madrijuevera Mª José Moreno a la que desde aquí mandó un beso enorme, que atravesé y que entorné cuando, por cuestiones de tiempo y de compromisos laborales y personales, no pude participar ni disfrutar de las convocatorias como quería hacerlo y como creo que debía hacerlo. Tras esa puerta encontré un montón de aventuras literarias, de viajes, de historias, de aprendizajes, de lecturas y de amigos, amigos a los que como a mí les gustaba escribir, con los que compartí muchos jueves de literatura y de los que aprendí muchísimo.
Cuando nuestra querida Vivian pidió voluntarios para llevar las convocatorias de agosto pensé que era el momento de poder regresar, aunque fuera solo por un jueves de verano, y sentirme juevera de nuevo al cien por cien.
Así que aquí me tenéis, mucho tiempo después, de coordinadora, espero estar a la altura que la ocasión requiere.
Los que me conocéis sabéis que el blog fue el comienzo de mi trayectoria literaria digamos, pública, hasta entonces lo que había escrito lo había hecho para mí, ni tan siquiera dejaba que mi familia me leyera, aunque tampoco es que estuvieran locos por leerme; así que escribir un texto y publicarlo en un blog que podía leer cualquier persona fue todo un reto. Era exponerme en público, aceptar que habría lectores a los que les gustaría lo que hacía y habría otros, muchos, a los que no les interesaría lo más mínimo, pero me sirvió para perder el miedo y la vergüenza a que se leyera lo que escribía, y a aceptar las críticas buenas y malas (estas lo llevo peor, la verdad :) ). Siempre cuento, en plan abuela cebolleta, porque me parece una anécdota muy divertida y muy significativa, que cuando colgaba mis primeros relatos en el blog y en los jueves apenas le daba a "publicar" cerraba el ordenador y me alejaba lo máximo posible de él, me daba muchísima vergüenza que alguien me leyera, no quería saber nada ni hacerme responsable de lo que había escrito. Esos, fueron mis comienzos. Hoy todo eso ha cambiado un poco y aquí me tenéis enrollándome como si no hubiera un mañana, así que al grano.
Todo esta charla sobre mis inicios literarios tenía como única intención justificar el tema de esta semana que no es otro que:
Las normas ya las sabéis, abrimos la convocatoria hoy domingo para que vayáis preparando vuestros textos, el miércoles noche/jueves por la mañana comenzaré a enlazar vuestros relatos, así que por fi , cuando lo tengáis listo me dejáis el link de vuestro blog en los comentarios de esta entrada e intentaremos visitarnos todos para leer y enriquecernos con nuestros comentarios o simplemente para decirnos: "hola, he estado en tu casa y me ha gustado leer tu relato". Aceptamos relato, microrrelato, poesía, reflexión, ensayo o lo que a cada uno nos susurren las musas. No nos extenderemos demasiado por aquello de que leernos todos con tranquilidad lleva su tiempo, y creo que no me dejo nada más, solo añadir que es un verdadero placer estar de nuevo aquí.
Espero que os animéis a participar y que disfrutemos juntos de un jueves de comienzos.
domingo, 14 de abril de 2019
Los muertos no bailan
Lo sé, tengo mi casa abandonada, hace meses que no paso por aquí ni para abrir las ventanas y ventilar. Sé y sabéis que no es olvido, ni hastío, ni indiferencia, y sé que sabéis que hay domingos de añoranzas y melancolías en los que tienes que volver al lugar que te vio nacer. Hoy es uno de esos domingos.
El texto que he elegido para compartir con vosotros lo podéis encontrar en el libro Permiso para vivir, publicado en coautoría con el poeta Josep Piella Vila en 2017.
No me asusta la muerte, me asusta más el olvido. Tampoco la espero, no se merece tanto, está sobrevalorada; pero llegará, y de nada me servirá mi carné de madre, ni de maestra, ni mis libros publicados, ni mis muchos años de experiencia.
Todos nos mudaremos tarde o temprano y lo haremos vestidos solo de recuerdos: los ricos, los feos, los patos, los indigentes, los raperos, los escritores, las hormigas y los cirujanos plásticos. Tú y yo también lo haremos. Solo el río seguirá su curso, mientras le dejen.
¿Y qué hago yo cuando vaya a morir, que no creo en dioses, ni en vírgenes ni en santos, que no sé rezar y no conozco el cielo?
Supongo que tendré mucho tiempo para escribir, pero no sé cómo podré cocinar el salmón con miel allá donde vaya.
Tampoco sé si allí se duerme y me gusta demasiado dormir, lo echaré de menos; o si podré recibir visitas los domingos, ponerme guapa para ver a mis nietos, tengo tantas historias que contarles.
Recuérdame que les diga que no me lleven flores, las flores de los cementerios no me gustan, huelen a muerto, son rosas maniatadas; que me lleven perfume y libros y chocolate y fruta y gritos de niños y abrazos de jengibre y música para
bailar… espera, no, mejor no, el otro día dijeron en las noticias que los muertos no bailan.



























